Al corregir, los profesores tienen ahora una pregunta nueva: ¿esto lo escribió el estudiante o un chatbot? Un detector de IA ayuda a decidir qué trabajos merecen una revisión más atenta, pero solo si se usa como un dato entre varios. Esta página describe un proceso justo para analizar trabajos, interpretar el resultado y hablar con los estudiantes sin convertir una probabilidad en una acusación.
Empieza por reglas claras
Antes de analizar nada, los estudiantes necesitan saber qué está permitido. Indica en la consigna si pueden usar herramientas de IA para buscar ideas, para corregir el idioma o si no pueden usarlas en absoluto, y cómo deben declarar el uso permitido. Un resultado del detector significa poco si las reglas nunca se explicaron.
Cómo analizar un trabajo
- Quita el nombre del estudiante y otros datos personales antes de subir el texto y, siempre que puedas, trabaja con copias anónimas.
- Pega el texto (al menos 250 caracteres) o sube el archivo .docx, .pdf, .odt o .txt que entregó el estudiante.
- Deja fuera las citas, la bibliografía y cualquier plantilla que hayas proporcionado, para que solo se analice la escritura del estudiante.
- Inicia el análisis y lee el veredicto junto con los fragmentos resaltados.
- Descarga el informe en PDF si necesitas conservar un registro.
Cómo interpretar el resultado
El veredicto va desde generación por IA detectada, pasando por resultado incierto y algunos fragmentos sospechosos, hasta ninguna señal significativa de IA. Cada fragmento aparece como probable IA, sospechoso o humano, con su nivel de confianza. Fíjate en dónde están los resaltados: unas pocas frases marcadas en una definición o en el resumen de una fuente son habituales en un trabajo honesto, mientras que una argumentación entera marcada como probable IA es motivo para investigar más.
Cuidado con los falsos positivos
Algunos estudiantes tienen más probabilidades de aparecer marcados aunque hayan escrito cada palabra:
- quienes escriben en una segunda lengua, con frases más simples y regulares;
- quienes siguen una estructura rígida, como en informes de laboratorio, resúmenes o ensayos de cinco párrafos;
- quienes usaron correctores o traductores que uniforman la redacción;
- los autores de textos muy breves, que dan poco material al análisis.
El detector estima probabilidades y puede equivocarse en ambos sentidos. También puede no reconocer un texto generado que el estudiante reescribió. Nunca califiques ni sanciones basándote solo en el resultado.
Qué hacer si un resultado te preocupa
- Compara con trabajos anteriores. Un cambio repentino de vocabulario, estructura o nivel respecto a lo que el estudiante escribe en clase dice más que cualquier análisis.
- Habla con el estudiante. Pídele que explique su argumento, las fuentes que usó y cómo escribió el texto. Quien hizo el trabajo suele poder hablar de él con detalle.
- Pregunta por el proceso. Las notas, los esquemas, los borradores y el historial de versiones muestran cómo se desarrolló el texto.
- Sigue el procedimiento de tu institución si las dudas serias persisten, y presenta el informe como información complementaria, no como prueba.
Diseña tareas más difíciles de delegar
Las tareas vinculadas a los debates de clase, a la experiencia personal, a datos locales o a una lectura concreta son más difíciles de resolver con un chatbot. Los borradores breves escritos en clase, las entregas por etapas y las explicaciones orales cortas también te ayudan a conocer la voz de cada estudiante. El detector es gratuito y sin registro dentro de un límite diario, y al iniciar sesión o con el plan PRO tienes límites mayores para revisar a todo un grupo.